La confianza, un gran objeto de deseo
(Revista nº122, Diciembre 2009)
 Helena López-Casares Pertusa
Licenciada en Ciencias de la Información y especialista en comunicación y
habilidades aplicadas al liderazgo y a la gestión de equipos.
«Nadal gana el primer punto para España
en la Copa Davis y la confianza». Este rotundo
titular de prensa que adornaba la sección de
Deportes de la página web de TVE el 4 de diciembre
de 2009 venía a manifestar el papel
tan importante que juega una victoria en la recuperación
de ese ingrediente denominado
confianza.
Y es que cuando la confianza brilla por su
ausencia, el nerviosismo se instala y la parálisis
se hace evidente. La confianza es como un
colchón mullido que se adapta a la anatomía
de cada uno y nos hace estar tranquilos ante
el futuro, porque suponemos que es predecible
y controlable. Pero cuando las sombras de la
duda pululan en el ambiente, los comportamientos
y actitudes cambian porque lo que viene
es imprevisible, y dejamos de dormir en ese
colchón suave y amigable para pasar a hacerlo
sobre una tabla de madera dura e incómoda.
La confianza es un valor intangible que se
construye, se promueve y se favorece desde el
interior de cada uno, pero en el que también
influyen el entorno y otras variables externas,
con independencia de su grado lógico de conexión.
Un experimento
Hacia mediados del siglo XX Amos Tversky
y Eldar Shafir llegaron a la conclusión de que
la falta de seguridad puede condicionar y modificar
conductas y alterar comportamientos.
Convencidos de sus hallazgos realizaron el siguiente
experimento con un grupo de estudiantes
universitarios norteamericanos. Hagamos
un viaje en el tiempo y el espacio.
Tras duras semanas de estudio, y a falta
de unos cuantos días para la llegada de las
vacaciones de Navidad, a varios estudiantes
se les presenta la oportunidad de viajar a
Hawai por unos precios de ganga. Faltan dos
días para conocer las notas de un importante
examen, clave para su carrera. Las opciones
que tienen los estudiantes son tres: comprar
el viaje en ese momento, dejarlo para más
adelante, perdiendo la oferta, o abonar un depósito
de cinco dólares para conservar la
oferta durante dos días, lo que les permite
disponer de un margen hasta conocer la nota
del examen. Si nos paramos a pensar, la mayoría
de nosotros, quizá, preferiríamos esperar
a saber la nota antes de actuar. Esta es la
razón por la que Tversky y Shafir eliminaron
la incertidumbre a un grupo de estos chicos, a
los que se les dijo de antemano los resultados
de sus notas.
De los que habían aprobado el examen, un
57% decidió viajar a Hawai, ya que había que
celebrar tan buena noticia. De los suspensos,
un 54% también se fue de viaje porque, al fin y
al cabo, había que consolarse.
De los estudiantes que no conocían las notas,
la mayoría, el 61%, optó por reservar la
oferta abonando los 5 dólares de depósito. Lo
curioso es que pensaban irse de viaje independientemente
de que hubieran aprobado o suspendido.
¿Por qué esperar si lo tenían tan claro?
¿Cuál es la razón para dilatar una decisión que
ya he tomado? ¿Por qué vincular la nota con el
viaje si elresultado no va a condicionar mi acción
ni es causa-efecto?
La respuesta está en la incertidumbre, porque
el no saber qué va a pasar, el tener alguna
de las variables de nuestra vida descontrolada,
nos bloquea, nos paraliza y preferimos estar
seguros del terreno que pisamos, en lugar de
poner el pie en tierras pantanosas en las que
nos podemos hundir. En resumen, lo conocido,
lo previsible y lo controlable es nuestro seguro
de actuación porque la mente está más abierta
a nuevos escenarios.
Antonio Damasio, en su libro El error de
Descartes, que data del año 1994, escribe sobre
las conexiones neuronales, denominadas
«engramas», y los vínculos entre los pensamientos
y los sentimientos, que él denomina
«marcadores somáticos», y defiende que
nuestro proceso de toma de decisiones no se
basa en la razón, sino en las emociones y recuerdos
inconscientes.
Por eso es tan importante la visualización
positiva y la disposición favorable a los acontecimientos,
aunque sean adversos, para recuperar
la confianza cuando se pierde.
«No es sólo la separación entre mente y cerebro
la que es mítica: la separación entre
mente y cuerpo es, probablemente, igual de
ficticia. La mente forma parte del cuerpo tanto
como del cerebro».
Emociones colectivas
Según apunta Ovidio Peñalver en su libro
Emociones colectivas: la inteligencia emocio -
nal de los equipos, algunos autores apuntan
que hasta un 30% de los resultados o desempeño
de un equipo se pueden ver alterados
dependiendo de cómo sea el estado de su dimensión
emocional colectiva. Este elevado
porcentaje pone de manifiesto la necesidad de
reconocer los estados de ánimo que imperan
en un equipo, cómo determinan los comportamientos
de los jugadores y tratar de impulsar
los expansivos (que son los que nos llevan a
conseguir los mejores resultados) y neutralizar
los inhibidores (que nos incitan y conducen al
fracaso).
Las emociones son experiencias muy complejas
y difíciles de expresar. Por eso, cuando
queremos hacer a los demás partícipes de ella
usamos una gran variedad de términos, además
de gestos y comportamientos. En cada
instante experimentamos algún tipo de emoción
o sentimiento y vamos variando este estado
en función de lo que nos ocurre y de los estímulos
que percibimos. Pero no siempre tenemos
conciencia de ello, es decir, en ocasiones
no sabemos ni podemos expresar con claridad
qué emoción experimentamos.
El ser humano siente emociones positivas y
negativas de distintos grados e intensidades y
puede tener cambios de emoción bruscos o
graduales, bien hacia el lado positivo o negativo.
El científico humanista V.J. Wukmir planteó
hace más de 30 años que la emoción es una
respuesta inmediata del organismo que le informa
del grado de favor del que goza un estímulo
o situación. Es decir, si la situación se
encuadra dentro de las preferencias y expectativas
del individuo, la emoción experimentada
es positiva, de lo contrario es negativa.
En líneas generales, la emocionalidad colectiva
positiva expande y libera el talento. ¿Y cómo
se llega a ello? Empecemos por el líder,
por el entrenador.
Psicología de vestuario
Un entrenador es un creador de ambientes,
un profesional que tiene bajo su responsabilidad
el funcionamiento de un equipo en las mejores
condiciones psicológicas y físicas. Entre
sus características más importantes destacamos
que deben ser:
• Integradores.
• Constructores de espíritu deportivo.
• Profesionales con vocación de servicio.
• Facilitadores.
• Generadores de ilusión.
• Optimistas e inquietos.
El entrenador puede fortalecer los aspectos
más débiles de sus deportistas si:
• Evita que se acumulen situaciones no resueltas
que llegan a enquistarse en el interior
del deportista y minan su valentía.
• Enseña o guía al jugador para que no se deje
intimidar por las presiones externas y se
apoderen de él.
• Pone las cosas en su justa medida para que
no actúen como un eclipse como los abucheos
del público, las críticas de los compañeros
o los comentarios negativos de la
prensa.
Aquel entrenador con capacidad para inspirar
confianza, respeto, proyectar credibilidad,
generar ilusión y pasión tiene más posibilidades
de que el ambiente que ha generado le
sea propicio y actúe como un aliado para alcanzar
buenos resultados que otro que no sepa
manejar estas variables.
Si, además, es consciente de que las emociones
son siempre reales, pero pueden no ser
verídicas, sabrá contrastar y darle a cada circunstancia
su justa medida, aprendiendo a relativizar
y contextualizar los acontecimientos
para evitar ser presa de ellas. Este trabajo se
puede y se debe extrapolar al equipo, entendido
como colectivo.
El entorno puede mitigar la inseguridad
Dentro de los elementos que potencian la
eficacia del deportista y que influyen en su rendimiento,
porque generan confianza, podemos
resaltar:
La estructura y organización
Todo proyecto necesita una estructura para
poder desarrollarse. En el campo deportivo
una buena estructura organizativa elimina la
incertidumbre de los jugadores sobre el funcionamiento
del grupo y les ofrece seguridad.
Es importante saber cuál el grado de participación
que se espera, cuál es el sistema jerárquico,
las funciones y la relación entre su cometido
y el de sus compañeros, entre otros
conceptos.
La falta de estructura complica el funcionamiento
de cualquier proyecto y suele ser el
germen que inicia la aparición de conflictos interpersonales,
dándole el peligroso protagonismos
a las emociones.
Normas de funcionamiento
Son esenciales para la organización, por
ellos deben ser claras, estar perfectamente definidas
y no favorecer más a unos colectivos
que a otros, provocando desequilibrios que
afecten al desarrollo normal de la actividad.
Cohesión
La cohesión de equipo es un proceso dinámico
que se refleja en la tendencia de un grupo
a unirse y permanecer unido en busca de
unos objetivos.
En este sentido podemos hablar de la necesidad
de crear un ambiente que propicie la
unión y la consecución de los objetivos deportivos,
y evite la manipulación y la rivalidad interna.
El masaje psicológico
Sin duda, resulta fácil seguir arriba, con los
ánimos en alza y ganas de trabajar, cuando los
resultados acompañan a un equipo y todo sale
según lo previsto, pero es mucho más complicado,
y más meritorio, seguir confiando y ser
positivo cuando las cosas se ponen feas.
Existe una delgada línea que marca la relación
entre la duda y la confianza. Cuando la
confianza se pierde en un equipo hay que actuar
para recuperarla, ya que ésta no aparece
por el mero hecho de desearlo.
El siguiente esquema resume cómo trabajar
un posible bache:
1. Análisis y diagnóstico de la situación.
2. Dónde está afectando el problema.
3. Cuál es la solución más razonable o las alternativas
que se abren como las mejores.
4. Realizar la propuesta concreta.
5. Implantarla.
¿Existe voluntad para solucionar la situación
y recobrar la confianza? Si es así, ya has dado
un primer gran paso.
|