Los Contratos
(Revista nº122, Diciembre 2009)
 El contrato es definido como un acuerdo
privado entre partes que se obligan sobre
aspectos determinados, y a cuyo cumplimiento
pueden ser exigidas. El contrato es la
principal herramienta que se utiliza en el mercado
laboral, entre quienes contratan y quienes
desarrollan una labor. Sintetizando, podemos
decir que el contrato es el documento en
el que se determinan las condiciones a las que
las partes firmantes se comprometen, tanto en
el desarrollo de sus respectivas funciones en el
mismo definidas, como la de velar por sus derechos
estipulados.
"Los contratos son para cumplirlos" . Esta
es la frase que muy a menudo solemos oír,
cuando se habla de las posibles ofertas de tal
o cual club por un deportista que tiene contrato
en vigor. Todos sabemos de sobra que esto
es solo mera literatura, que en el fondo de esta
frase se deja translucir la inminente posibilidad
de querer una revisión –siempre al alzadel
mismo, sobre todo por parte de los representantes,
intermediarios o agentes de los deportistas,
que a la postre son los más interesados
en el tema, al poder sacar el correspondiente
porcentaje por ello.
Refiriéndonos al concreto mundo del entrenador,
en mis diecisiete años de secretario
del Comité Asturiano de Entrenadores -y seis
en el Comité Nacional-, han pasado por mis
manos, y he visto con mis propios ojos, infinidad
de contratos de todos los estilos y variantes.
Sobremanera en el apartado de "o t r a s
condiciones, cláusulas o anexos al mismo" ,
estos han sido de lo más inusitado y variable
que a cualquiera de nosotros le hubiera sorprendido.
Desde ese modesto entrenador que
pone como condición importante que se le
tiene que proveer de un mínimo de seis balones
para los entrenamientos, hasta ese otro
que ponía como requisito indispensable, que
el autocar para los desplazamientos debería
de salir enfrente de tal bar en vez de tal otro,
que era de donde salía normalmente. Hubo
uno más práctico todavía que sus emolumentos
los cambiaba por los muebles del salón de
su casa, aspecto éste que puso en un brete al
comité de competición, cuando el citado entrenador
fue sancionado y había que retraerle
de sus ingresos la parte correspondiente al numero
de partidos sancionado. O aquél otro
entrenador que se iniciaba en el mundo del
fútbol, y necesitaba darse a conocer y no se le
ocurría otra cosa que admitir una cláusula
donde renunciaba a todos sus emolumentos si
era cesado en sus funciones. Es decir iba en
contra de sus propios derechos, con tal de poder
entrar en la famosa "rueda". La misma situación,
pero sin los condicionantes del anterior,
era la de un famoso entrenador extranjero
que recaló en un equipo de la máxima categoría
en Asturias, que accedía a meter en su
contrato federativo esa misma condición, pero
éste como todos nos podemos imaginar lo tenia
todo muy bien atado, porque en el fondo
se suponía que mantenía un doble acuerdo,
mediante contrato privado, y por ello sus espaldas
estaban muy bien cubiertas. Quizás este
último tenía doble delito, cosa que en el
modesto entrenador, pese a no ser correcto,
era entendible.
Pero en la actualidad, y cuando la mayoría
de los contratos deben de ajustarse a las condiciones
de trabajo de cada país, no es de recibo
que cada dos por tres se tenga que leer
que en tal club, uno de sus integrantes desea
una mejora en sus emolumentos derivado de
su gran rendimiento o por el interés de otros
clubes en su contratación. Nos deberíamos de
poner en la situación contraria, es decir si tal
deportista no ha llegado al rendimiento esperado
o por el contrario fue victima de una lesión
que le mantiene apartado de la actualidad
de su equipo. En este supuesto, y siguiendo
la misma tónica, habría que revisar dicho
contrato pero a la baja, ya que las expectativas
no se han cumplido. Todo esto surge de
las especiales condiciones que hemos instaurado
en el mundo del fútbol, donde a veces se
solicita la equiparación a cualquier trabajador
por cuanta ajena para ciertos aspectos, pero
sin embargo nos apartamos de ello para otros
motivos. Y esto, seamos conscientes todos, no
es lógico ni ético y no debemos de cegarnos
con la frase de que el fútbol es diferente. El
fútbol es como todo en el aspecto laboral de
los que lo conforman, y si entre todos fuéramos
conscientes y respetáramos los contratos,
si que tendría valor la frase del comienzo y todos
iríamos en la misma dirección para acabar
con las especulaciones, porque no olvidemos
que en realidad a los hombres mas que
las ideas lo que nos separa son los intereses.
Pablo MONELLA
Ex-vocal del Comité Nacional
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